Tres parejas españolas hablan sobre sus experiencias con el Camino de Santiago. Todos recuerdan cosas positivas, aunque admiten que el camino es duro, y todos recomiendan la experiencia. Hermanamiento, solidaridad y reflexión son las palabras mas repetidas.
José y Teresa son católicos, pero no practicantes. Ellos empezaron el viaje a Ponferrada y caminaron 245 kilómetros, en ocho etapas. Fueron como los peregrinos tradicionales, que llevan mochilas y duermen en albergues.
José considera que esta experiencia le ha ayudado a darse cuenta de muchas cosas, porque hay mucho tiempo para reflexionar. Pero su mejor recuerdo fue la convivencia: los otros peregrinos se convirtieron, durante el viaje, en su familia.
Manuel y Lola, una pareja de Madrid, desde hace cinco años, cuando hicieron su primer viaje, todos los años hacen una parte del Camino. Lola cuenta que lo mas duro son los primeros días, hasta que se hacen al ritmo. Ellos madrugan para caminar y pueden hacer desde 15 hasta 40 kilómetros, según el día.
Manuel piensa que el Camino te hace recapacitar, por que ofrece tiempo para relacionar con la gente que rodea al mismo tiempo. El aconseja ir ligero de peso, no desistir y no tomárselo como una competición.
Iosa y Arantxa también recorren parte de la ruta todos los años, desde 2007. Iosa considera que después de caminar esta ruta, ya no eres el mismo. El Camino fue una escuela alucinante para él, una experiencia tanto a nivel físico como emocional.
Según mi, es posible que una experiencia de este tipo cambia la vida de la gente que la prueba. Normalmente la rutina de la vida diaria no permite a la gente reflexionar sobre otras cosas que el trabajo o las preocupaciones de todos los días. Además, la sociedad contemporánea olvida como es importante para la gente de relacionar con los otros, cambiar ideas y vivir experiencias compartidas. Así que hacer el Camino de Santiago puede ser un método para descubrir cosas, tanto sobre nosotros, sobre nuestras fortalezas y limitaciones, como sobre la vida y nuestra misión. Me gustaría intentar caminar este Camino.
Livia Puscaragiu
Yo,como gallega que soy, recomiendo encarecidamente el Camino. El paisaje es precioso y la experiencia de caminar hacia Santiago cada uno la vive a su manera, pero siempre es positiva.
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